En cualquier caso, con mejor o peor voz que hace 2 años, lo que sigue intacta es su capacidad para emocionar y transmitir los fuertes sentimientos que ella misma siente por la música griega.
Para mí el concierto empezó frío, con los clásicos de su repertorio que sólo parecían llegar a los enamorados de canciones como "To tango tis nefelis", pero poco a poco ella se fue animando, nosotros nos fuimos animando, ella se animó más y al final nos animamos todos (excepto el personal de la sala, que no cejaban en su empeño por impedir a los griegos su irrefrenable deseo de bailar).
Especialmente emotivo fue el homenaje a Manos Loizos, como no podía ser de otra manera rematado por la maravillosa "Ola se thimizoun".
Pero sin duda, el momento con el que me quedo fue, después de mi regalo particular de "Di efjon", este gran temazo "To patoma", interpretado de la manera más sencilla y cercana... Juzgad vosotros mismos:
[Comentario femenino: Haroula, ¡cambia de estilista! Aún tengo pesadillas con los imperdibles...]